Perdidas
«Es la tercera vez que pasamos por aquí, no me cabe ninguna duda, esa roca no se parece a ninguna otra: un enano cagando; ¡por Dios!, si es que esas dos piedras de abajo son, talmente, la raja del culo». —Mamá, coño, la roca, que estamos dando vueltas en círculo,…
Yo venía por otra cosa
«Las tres erres: Recolocarse. Reposicionarse. Readadptarse». Oye, como un mantra, no repite otra cosa, el jodido gaucho este. Mendicutti, lo llaman, Leonel Mendicutti. ¿Qué carajo pasa con los argentinos?, antes exportaban carne y ahora solo hacen que mandarnos loqueros. «Tenés que reubicar tu personalidad, sos un hombre nuevo, focalizá las…
Si es que no hacía falta
¿Y esto te parece necesario, Rosa Mari? Mujer, que son treinta, no, treinta y un años de convivencia, corazón, hay confianza para hablar las cosas, digo yo. Vale, que sí, que voy muy a lo mío, siempre dándolo todo en el negocio y muy poco en casa, tienes razón, pero,…
Semillas de amor
Lloré mucho, cuando murió Sultán, mi querido lanudo. Desde la cuna había estado en mi vida. Me enseñó a gatear y me empujaba, suavemente, con el morro, evitando que me golpeara con los marcos de las puertas o las patas de las mesas. Era mi almohada preferida para las siestas…
Fuego en el cuerpo
«Es imposible, no lo conseguiré» —un fuego abrasador lacera sus entrañas, acalambra sus piernas y le impide continuar andando. Se apoya en un árbol tratando de controlar los espasmos. La gente, ajena al suplicio que está sufriendo, pasa junto a ella sin mirarla, cada uno a sus asuntos, con prisa….
Amor de madre
«¡Ay, hijo, si es un pinchazo de nada y la aguja es de las chiquiticas, ni te vas a enterar!» «¡Anda, no seas cobardica! ¡Jesús, por una vacuna de nada!, y calla de una vez, que los hombres no lloran. ¡Si es por tu bien, tonto!». «¡Venga arriba, dormilón, que…
