RELATOS

A vueltas con los números

Ocho, par, son los planetas del sistema solar; doce fueron los Pares de Francia que acompañaban a Carlomagno en sus conquistas, hasta la naturaleza se hace patente a pares: se necesitan dos de cada especie animal para procrear; las plantas precisan de estambres y pistilos para lo mismo y las glándulas mamarias de las hembras de los mamíferos son pares: dos, ocho, diez, doce, dependiendo de la especie. ¿Casualidad?

Entelequia

Y en las riberas de los ríos crecieron árboles y plantas que dieron frutos generosos y suculentos, de entre los cuales la mandarina resultó ser la preferida del dios, que se dijo: «De todas las maravillas que he creado, esta es la más complaciente a mis sentidos y bueno sería compartirla con algún ser inteligente, fuerte y bello, hecho a mi imagen, que valore las cualidades de esta fruta, me alegre la vista y, de paso, alivie mi soledad». Así dijo Athannarike. «Será una criatura justa, independiente, amable y bondadosa, la pareja ideal que complemente mi grandeza».

Con manual de instrucciones

―¡Niña, cuelga ya, que llevas media hora pelando la pava y va a subir el teléfono una barbaridad, coño! ―rezongaba la madre desde la cocina, pendiente tanto de las croquetas, como del roneo de la chiquilla con el noviete de turno.

―Mamá, que ha llamado él ―susurraba la muchacha, tapando con la mano la bocina del auricular.

Si lo llego a saber

En mala hora, quién lo iba a pensar; no veas lo mal que está la profesión, hay fantasmas a patadas, cualquier pelagatos con una sábana y conexión wifi se cree el rey del inframundo amamantado a los mismísimos pechos de Caronte. Ahora los llaman youtubers, influencers, tiktokers, streamers, vloggers, podcasters, y lo malo es que lo petan, los muy jodidos, se han hecho con el mercado de lo paranormal estando en vida; eso sí que es gordo. Intrusismo profesional descarado.